El packing list, o lista de contenido, dice qué hay en cada bulto: unidades, peso y medidas. Lo hace el exportador. La aduana y el transportista lo usan para reconocer la carga sin abrir todos los bultos. Si hay una rotura o una falta, es el inventario con el que se reclama.
No es la factura. La factura lleva el valor y el Incoterm. El packing list lleva la composición física. Los dos tienen que describir la misma mercancía.
Qué datos no pueden faltar
- Exportador e importador.
- Número y fecha de la factura a la que acompaña.
- Número de bultos y tipo de embalaje.
- Contenido de cada bulto: descripción y unidades.
- Peso neto, peso bruto, dimensiones y volumen.
- Marcas y, si ya existe, el número del documento de transporte o del contenedor.
No hay una plantilla única de la Comisión Europea. El documento vale si la aduana puede identificar la carga y contrastarla con la factura. Poner el valor económico en el packing list no es obligatorio y, si se pone, tiene que coincidir con la factura. Contradecirla es peor que omitirlo.
Dónde se usa
En el despacho de importación, en la exportación y en el almacén de destino. También fija el peso que luego se compara con el peso tasable. Un packing list con el peso neto y sin el bruto no sirve para facturar el transporte ni para la VGM.
¿La lista no cuadra con la factura?
Se corrige antes de presentar el despacho. En CST Grupo revisamos ese cruce dentro del despacho aduanero.
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